Especialidad

Terapia cuando tienes pensamientos de acabar con tu vida

Un sitio donde decirlo en voz alta sin ver a nadie entrar en pánico, y donde construir razones y maneras de quedarte. Online en todo el Reino Unido, en español o inglés.

Si estás en peligro ahora mismo

La terapia es una cita semanal. No es un servicio de crisis, no superviso los mensajes entre sesiones y puede haber días en los que no consigas contactar conmigo. Si el problema es esta noche, estas son las personas a las que llamar: están despiertas y no se van a escandalizar.

  • 999 o urgencias (A&E) — si estás en peligro inmediato, o ya has actuado sobre los pensamientos
  • NHS 111, opción 2 — para una crisis de salud mental, 24 horas al día
  • Samaritans: 116 123 — gratuito, a cualquier hora del día o de la noche. No hace falta estar a punto de actuar para tener derecho a llamar
  • Escribe SHOUT al 85258 — apoyo gratuito y confidencial por mensaje, 24/7
  • Papyrus HOPELINE247: 0800 068 4141 — si tienes menos de 35 años

Usa eso primero si lo necesitas. La terapia seguirá aquí después.

¿Te suena esto?

Abarca un rango amplio, y todo él cuenta. En un extremo, no tener demasiadas ganas de estar aquí: acostarte medio deseando no despertar, o descubrirte pensando que todo el mundo se las arreglaría perfectamente sin ti. En el otro, pensar en el método y en el momento de una forma que te asusta. La mayoría de la gente se mueve por ese rango en lugar de quedarse quieta en un punto.

A menudo hay alivio en ello, que es la parte más difícil de admitir. Saber que hay una salida puede ser lo que hace soportable una semana insoportable, y por eso sienta tan mal que te digan que dejes de pensarlo.

Debajo aparecen una y otra vez las mismas creencias. Que eres una carga. Que estás atrapada, y que nada de lo que tienes a mano lo cambiaría. Que esto es permanente: que como se siente hoy es sencillamente como son las cosas ahora. La tercera es la que más daño hace, y es la que mejor sabe fabricar la depresión.

Y la mayoría de la gente no dice nada. No por llamar la atención, sino porque la única vez que lo intentó, la persona de enfrente se puso pálida, o lo convirtió en algo suyo, o hizo una pregunta cuya respuesta claramente la aterraba. Así que aprendes a gestionar la conversación en vez de tenerla, y te quedas cargándolo sola.

Cómo trabajo esto

Lo primero que ofrece esta consulta es un sitio donde puedes decirlo con claridad y ver que no pasa nada dramático. Haré preguntas directas — si tienes un método en mente, si tienes acceso a él, si has actuado antes — y las hago con calma, porque son preguntas clínicas y no acusaciones. Hablarlo no lo hace más probable. No hablarlo es lo que lo deja funcionando sin supervisión.

El trabajo tiene dos líneas y van a la vez. La primera es el ahora: un plan de seguridad que escribimos juntas, con tus palabras — las señales tempranas, lo que sí ha ayudado otras veces, a quién llamarías a las dos de la madrugada y qué podemos hacer con el acceso al método, que es uno de los pocos cambios con evidencia sólida detrás. Te quedas con una copia. Es un documento práctico, no una promesa que te obligan a firmar.

La segunda es lo que esté generando los pensamientos. Normalmente es depresión, y la depresión responde bien a la TCC: trabajamos las creencias de carga, de estar atrapada y de permanencia, y recuperamos actividad antes de que llegue la motivación para hacerla, porque llega en ese orden y no en el contrario. Cuando hay trauma debajo, el EMDR suele formar parte. Cuando el problema es una situación real y externa — deudas, un matrimonio, una situación migratoria, un trabajo — trabajamos sobre la situación, porque reinterpretar una circunstancia de verdad insoportable no es terapia, es hacerte dudar de ti.

Lo que no voy a hacer es darte una lista de razones para animarte. Las razones para quedarse se construyen, no se recitan, y se construyen sobre todo reduciendo el dolor hasta que el futuro vuelve a ser pensable.

También seré honesta sobre los límites de esto. Si lo que necesitas es más de lo que una cita semanal de 50 minutos puede sostener con seguridad, te lo diré en vez de seguir en silencio, y te ayudaré a llegar a tu médico de cabecera, al equipo de crisis del NHS o a un equipo de tratamiento domiciliario. Eso no es quitarte de en medio; es el mismo criterio que querría de quien tratara a alguien a quien quiero.

Qué puedes esperar

Hablamos de ello directamente en la primera sesión, y seguimos revisándolo en lugar de preguntarlo una vez y archivar la respuesta. No vas a tener que sacarlo de cero cada semana.

Sabrás exactamente dónde termina la confidencialidad antes de necesitar saberlo. Lo que me cuentas queda entre nosotras, y la excepción es un riesgo grave e inmediato para tu vida o la de otra persona, en especial un menor. Incluso entonces, lo primero es una conversación contigo sobre a quién implicar, no una llamada a tus espaldas. El ingreso involuntario es un proceso legal concreto en el que intervienen médicos y un profesional autorizado; no es algo que una terapeuta privada pueda poner en marcha porque hayas sido honesta en una sesión.

No hay contratos de seguridad. No te voy a pedir que prometas seguir aquí la semana que viene como condición para tratarte, porque eso consigue una promesa en lugar de la verdad, y la verdad es lo que necesito.

Las sesiones son semanales, de 50 minutos, online en el Reino Unido y en todo el mundo o presenciales en Sanctuary Therapy Centre en Prestwich y Hebden Bridge. Si la medicación o la implicación del NHS ayudarían, te lo diré y trabajaré junto a tu médico de cabecera: la terapia y la medicación no son opciones que compitan.

Preguntas frecuentes

Si te lo cuento, ¿me van a ingresar? No. El ingreso involuntario bajo la Mental Health Act es un proceso legal en el que intervienen médicos y un profesional autorizado, reservado a situaciones de riesgo grave e inmediato en las que nada menos restrictivo sirve. Una terapeuta privada no puede iniciarlo porque hayas sido honesta sobre tus pensamientos, y la inmensa mayoría de quienes hablan de esto en terapia no se acercan siquiera a eso.

¿Se lo vas a contar a mi médico? No de forma rutinaria, y cuando ayudaría querría hacerlo contigo y con tu acuerdo. La excepción es un peligro grave e inmediato, y te lo habré dicho antes de que llegue a ser relevante.

No quiero morir, quiero que pare. Esa es con diferencia la versión más frecuente, y es un buen punto de partida, porque lo que describes es querer que acabe el dolor y no que acabe tu vida. Son problemas distintos y el segundo tiene más soluciones.

Llevo años así, a rachas. El pensamiento suicida de larga duración se puede trabajar. Suele responder a un proceso más lento y sostenido que una crisis reciente, y el objetivo al principio suele ser bajar los picos más que eliminar los pensamientos del todo.

¿Basta con la terapia? A veces sí. A veces funciona mejor con medicación o junto al apoyo del NHS, y parte de la evaluación es decirte con honestidad a cuál de esos casos se parece el tuyo.

¿Y si no puedo prometer que estaré bien? Entonces no lo prometas. Prefiero saber dónde estás de verdad que tener una promesa que te cueste la posibilidad de decirme la verdad.

¿Las sesiones pueden ser en español? Sí — ofrezco terapia en inglés y en español.

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Una llamada gratuita de 15 minutos para hablar de lo que te pasa y ver si trabajar con Gisela te encaja — sin presión ni compromiso.

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Con unas líneas sobre lo que te ocurre basta — no hacen falta las palabras exactas. Ella lee personalmente cada mensaje y responde en un día laborable.