Cómo trabajo
Sistemas de familia interna (IFS)
Trabajar con las distintas partes de ti — la crítica, la protectora, la que se apaga — desde la curiosidad y no desde la pelea. Un enfoque en el que me he formado y que integro en mi trabajo.
Para qué sirve el IFS
El IFS es el enfoque al que recurro cuando alguien está en guerra consigo misma. Autocrítica feroz que no ablanda ninguna cantidad de evidencia. Vergüenza que se sienta debajo de todo lo demás. La experiencia de verte hacer algo que has decidido cien veces no hacer, como si condujera otra parte de ti.
Encaja especialmente bien con el conflicto interno — la parte que quiere dejar el trabajo y la parte aterrada por el riesgo, las dos tuyas, las dos con argumentos. Y puede ser más suave que otros enfoques más directos para quien carga con dificultades tempranas o de larga duración, porque no exige ir de frente a lo peor.
Siendo clara contigo sobre la evidencia: el IFS no está hoy entre las terapias que NICE recomienda para ninguna de las condiciones que trato. La investigación es más joven y más escasa que la de la TCC o el EMDR, aunque está creciendo y buena parte resulta alentadora. Es un enfoque en el que me he formado y que integro en mi trabajo; no te lo ofrecería como único tratamiento para algo que tiene una alternativa bien respaldada.
En la práctica eso suele significar IFS hilado dentro de un proceso terapéutico y no en lugar de él — a menudo junto a la TCC, o antes y entre el trabajo con EMDR, donde construir una relación interna más amable hace posible lo demás.
Cómo funciona el IFS
El IFS parte de algo que casi todo el mundo ya ha notado en sí mismo: no eres una sola voz uniforme. Una parte de ti quiere irse, otra quiere quedarse. Una parte sabe que la crítica es injusta y otra está de acuerdo con cada palabra. El IFS se lo toma al pie de la letra y trabaja con esas partes como partes.
Suelen encajar en papeles reconocibles. Las gestoras te protegen adelantándose: planificar, perfeccionar, agradar, anticipar. Las bomberas entran cuando el malestar ya está aquí y lo apagan rápido con lo que sea: la copa, el atracón, el móvil, apagarse. Las exiliadas son las partes jóvenes y heridas que las otras dos se esfuerzan tanto en mantener fuera de la vista.
Lo decisivo es que ninguna es el enemigo. La crítica interna que ha hecho tu vida más pequeña es, en este modelo, una parte que asumió muy pronto un trabajo punitivo y a la que nunca se le ha permitido parar. Si te acercas con curiosidad en vez de con oposición, normalmente te explicará qué teme que pasaría si lo dejara.
Debajo de las partes, propone el IFS, está el Self: la parte de ti capaz de ser curiosa, serena y compasiva con las demás, y que no está dañada. Buena parte del trabajo es desmezclarse: crear suficiente espacio entre tú y la parte que ha tomado el mando como para poder escucharla en lugar de serla.
Las sesiones son más silenciosas y más internas que en TCC. Te pediré que notes dónde se sitúa algo en tu cuerpo, que te gires hacia ello, que le preguntes qué quiere que sepas. Si por escrito suena raro, suele sonarlo — y en la práctica cobra sentido enseguida.
Qué esperar
Lo más frecuente es que el IFS forme parte de un trabajo más amplio y no de un proceso aparte. En la evaluación miraremos a qué vienes, qué respalda la evidencia para eso y dónde se gana su sitio un enfoque informado por IFS — y seré explícita sobre qué es cada cosa.
Las sesiones duran 50 minutos, semanales al principio. Al inicio nos dedicamos sobre todo a conocer a las partes protectoras — las que llevan tu día — y no a acercarnos a las vulnerables. Ese orden importa y no es negociable: no se aborda nada hasta que las partes que lo custodian están de acuerdo.
El ritmo lo marcas tú, y lo marcan ellas. Si una parte no está lista, no pasamos por encima; nos volvemos curiosas sobre qué está protegiendo. Para mucha gente esta es la parte más novedosa de la experiencia, sobre todo si en terapias anteriores sintió que la intentaban convencer de las cosas.
No hace falta que creas en ningún modelo concreto de la mente para que esto sea útil. El lenguaje de las partes es una forma de trabajar, no una afirmación metafísica — mucha gente lo usa sosteniéndolo con ligereza.
Las sesiones son online por vídeo seguro, estés donde estés en el Reino Unido, en español o inglés.
Preguntas frecuentes
¿Tener partes significa que me pasa algo? No. En este modelo todo el mundo tiene partes: es la estructura normal de una mente, no un síntoma ni un diagnóstico de trastorno de identidad disociativo.
¿El IFS tiene evidencia? La base de investigación es más joven y más pequeña que la de la TCC o el EMDR, y está creciendo. El IFS no está hoy en las guías NICE para las condiciones que trato, y por eso lo uso dentro de un enfoque integrador y no en lugar de un tratamiento bien respaldado.
¿Tengo que hablar con mis partes en voz alta? A veces ayuda; muchas veces es interno y me cuentas qué ha respondido. Nada es obligatorio y nada se actúa.
¿Y si mi crítica interna tiene razón? No vamos a discutir con ella. Vamos a preguntarle qué teme que pasaría si parara — que suele ser la pregunta más interesante.
¿Puedo combinar IFS con TCC o EMDR? Sí, y es como más lo uso. Construir una relación menos hostil contigo misma hace posible, muchas veces, el trabajo más estructurado.
¿Las sesiones pueden ser en español? Sí — ofrezco terapia en inglés y en español.
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